Ishtar Yasin Gutiérrez: fuerza y magia
INFORMATICO, COSTA RICA Edición #71, 10-10-05
Después de compartir con esta mujer no me queda duda que el poema dedicado a ella por
la poeta Salvadoreña Ethel Matus Avelar describe justo la fuerza y la magia que circula en las venas de esta mujer.
Dice la poeta Matus que Ishtar Yasin le provocó a su pluma estas imágenes después de verla en varias presentaciones de teatro en los años 90, cuando Ishtar con su baúl recorría países representando las obras escritas por ella misma.
Ishtar nace en Moscú en 1968, hija del director de teatro iraquí Mohsen Yasin y de la bailarina y coreógrafa chilena Elena Gutiérrez. Es nieta de uno de los escritores costarricenses más queridos y destacados internacionalmente, Joaquín Gutiérrez. A los seis años Ishtar llega a Costa Rica a estudiar en el Conservatorio Castella. Luego obtiene una Maestría en Artes del Instituto de Cine de Moscú VGIK. Es actriz, dramaturga y cineasta.
¿Qué es ser creadora?
Es algo tan natural, tan parte ya de la propia vida, es decir, un creador no se pregunta por qué crea, es su naturaleza. Yo creo que el ser humano tiene una gran capacidad creadora que no ha sido desarrollada y además de comunicar una idea, un sentimiento, una emoción, hay una sublimación de la realidad que nos circunda, de la realidad interior de cada ser humano, la creación puede ser una salvación. A mí me ha salvado la vida. Creo que por eso mismo debería y eso es una utopía sin duda, pero debería darse mayor incentivo al desarrollo en cada persona de su parte creativa.
Yo creo que viviríamos en un mundo mejor, porque la creación nos acerca a Dios y la destrucción, la guerra, es el opuesto. Un creador además es crítico y debe ser crítico con el sistema, con lo que ve y observa. Debe mostrar lo que no se quiere ver ni escuchar y de ser necesario debe abrir los ojos a ese espectador, pero claro, no podemos separarnos del objetivo principal que es comunicar a través de la creación y provocar sin duda una emoción estética de contenido y de forma, pues cuando uno ve una obra de arte no puede decir por qué le gusta, es una emoción en todos los niveles, estética y de contenido.
Una como creadora tiene que prepararse, tiene que estudiar. Yo creo que el talento es un uno por ciento; el noventa y nueve por ciento es puro trabajo y disciplina, búsqueda, investigación, encuentros, desencuentros, es un camino interior. El creador debe seguir un camino interior, verdadero y auténtico, en un mundo en donde ser auténtico es muy difícil.
Parece obvio que los estímulos y el sentido crítico estuvieron presentes en el desarrollo de esta creadora. Su primera obra dramática Noche Cadabra fue estrenada en Argentina en 1992, en el conocido teatro bonaerense Parakultural. Dicha obra habla de la identidad femenina y del derecho y la responsabilidad de defender una posición ante la vida. Esta obra la llevó a recorrer Chile, México, El Salvador, Estados Unidos, en fin, hasta llegar a Costa Rica.

¿Y los estímulos de la cultura y la sociedad costarricenses en el momento en que empezaste a escribir y a presentarte en escenarios internacionales?
Bueno, yo estaba estudiando en Moscú, luego tuve la experiencia de vivir en Tbilisi en el Cáucaso donde trabaje en una película y luego viajo a Chile y a Argentina, para regresar a Costa Rica en 1992 a presentar "Noche Cadabra" que tuvo una gran acogida y me sorprendió mucho que la solicitaran tanto por pueblos y lugares recónditos, donde no llegaba el teatro. Yo me iba con mi baúl, y gente que nunca había visto teatro me dio tanto cariño y eso fue fascinante y estimulante.
Por parte del medio teatral lamentablemente me han serruchado mucho el piso, pues escribía mis textos y los actuaba, entonces eso era mal visto, se me veía como si fuera una supuesta diva. Claro que hubo mucha gente que sí me apoyo del medio teatral como David González que llegó a ver la obra con todo el grupo Ornitorrinco (Brasil) y me manifestaron expresiones muy positivas; también reconocieron el esfuerzo de hacer una dramaturgia propia, de comunicar un tema diferente.
En cuanto a la crítica teatral, afortunadamente siempre tuve apoyo. Creo, sin embargo, que recibí mayor estímulo en otros países como en Chile, El Salvador, en fin...
A Ishtar le sobran agallas para emprender caminos en el campo de la creación, primero como actriz, luego como dramaturga y ahora como cineasta.
En cine tiene varios documentales y en ficción el cortometraje Florencia de los ríos hondos y los tiburones grandes y está por terminar su primer largometraje El camino.
Viene llegando de Francia donde estuvo becada por el Centro de Escritura Cinematográfica (C.E.C.I.) en Normandía.
¿Cómo es el camino de una artista?
El camino como artista siempre es un proceso en desarrollo. Creo que la mentalidad subdesarrollada significa que la gente no quiere evolucionar. Yo por ejemplo, he logrado crear en condiciones difíciles, con mi hija, con compañero, donde tengo que hacer tanto al mismo tiempo, trabajar, dar clases y crear.

Hacer una película demanda tiempo completo,
¿cómo hacés?.
En estos momentos por ejemplo llevo cinco años trabajando en el largometraje "El camino". He hecho muchas versiones del guión, para encontrar esa forma precisa. He viajado con los inmigrantes nicaragüenses, he grabado más de cincuenta horas de entrevistas y de viajes y de lugares, ha sido algo inmenso, un camino larguísimo. Recién ahora me siento satisfecha con el texto que tiene toda la esencia del trabajo de estos años. Entonces, para hacer una película de largometraje he tenido que dedicarme cien por ciento, aparte de mi labor de madre.
Tengo entendido que te negás a realizar trabajos publicitarios.
Yo me niego a hacer publicidad, como artista soy radical, ojalá la vida no me obligue a hacerlo por necesidad, pero trato que no sea así porque yo creo que eso es parte de la sociedad de consumo y yo estoy en contra. Por eso me he dedicado a la escritura del guión "El camino", a la producción, a la gestión de fondos, a conformar un equipo humano, a encontrar los actores, a ensayar, porque el noventa por ciento de los actores son gente real con historias de vida muy fuertes.
Los dos años anteriores al proceso de esta película me dediqué a hacer el cortometraje "Florencia de los ríos hondos y los tiburones grandes". Hacer cine desafortunadamente es muy caro, y cine de autor es más difícil todavía.
Tu obra ¿Me entiende? tan poética y a la vez con una temática muy fuerte, ¿hasta dónde refleja la realidad de muchos jóvenes de nuestro país? .
¿Me entiende? Surge de la necesidad de comprender las razones que llevan a tantos seres humanos a sumergirse en la droga y a entender, por que su realidad puede ser tan aplastante como para que la autodestrucción y la muerte les marquen el destino.
La droga es el segundo negocio más lucrativo en el mundo, después de la guerra. Los costos de su distribución ilegal provocan un alza en el precio, lo que hace carísimo su consumo. Por ello muchos se convierten en criminales como una manera de obtener su dosis. Muchos otros mueren cada día, por meterse en el cuerpo narcóticos mezclados con todo tipo de venenos.
El enfoque represivo hacia las drogas causa en el mundo guerras internas, mafias internacionales, corrupción policial y política, y una degradación que remece a sociedades enteras.
El personaje de María de los Diablos es una niña con un padre lejano. Ella es calificada y culpada, quizá por ser diferente. Hay una mujer que conocí que es ese personaje, estuvo escondida en un Centro porque la querían matar, la policía y los narcotraficantes, y le habían echado hasta gasolina, y esa mujer era pintora.
Yo creo que María de los Diablos y el Acorralado son seres diferentes, en una sociedad hipócrita, de doble moral, que muestra una apariencia que no es la realidad, y eso es muy común, ellos se pierden en el mundo de la marginación.
Una mujer como vos que tuvo el privilegio de tener un abuelo de la sensibilidad de Joaquín Gutiérrez y un padre, Mohsen Yasin, que te estimularon tanto ¿Qué te hizo cuestionar la paternidad y los roles masculinos en la obra ¿Me entiende?
Sin duda alguna una memoria ancestral, una memoria colectiva que nos hace a las mujeres reaccionar ante todas las injusticias, atropellos y abusos. Ha habido una historia de agresión, una historia de represión por parte del hombre. No digo que no haya hombres que han tenido otra actitud con las mujeres pero en la mayoría de los casos ha habido una pugna y una lucha de la mujer por defender su derecho de ser.
Mi abuelo fue un gran escritor pero él vivió su vida y mi abuela se podría decir, vivió para él. Él era el artista, y ella la mujer que estaba detrás. En el caso de mi padre, él, director de teatro, ha sido cercano y al mismo tiempo lejano, quizá por ser árabe. Aclaro que tengo una posición crítica aunque creo que el hombre debe evolucionar urgentemente y amar a la mujer, no como una parte de él, sino como algo independiente.

¿Qué es lo femenino de tu escritura?
El misterio. La mujer es misteriosa. Hay un sentido estético, sutil, sugerente, donde cada elemento tiene un significado. Es diferente el sentido estético de la mujer, aunque yo creo que existe la universalidad.
El teatro de mujer y el cine de mujer también es teatro y es cine. No se dice teatro y cine de hombre. Lo que pasa es que estamos surgiendo, hay como una revolución que se está dando en donde nosotras queremos hablar con nuestra propia voz, nuestro punto de vista. Creo que sin duda el hecho de ser madre, marca una diferencia en la forma y el tratamiento, o el punto de vista cuando se escribe algo, entonces la maternidad, la misma opresión o en muchos casos, la agresión. Por ejemplo, en casi todos mis trabajos hablo del abuso, del acoso, de la sexualidad.
Yo creo que la sexualidad tiene que ver con esa sensibilidad femenina a la hora de tratar las obras y creo que todos tenemos una parte de mujer y otra de hombre, existen los dos polos, y se trata justamente de no negar ninguna de los dos, sino de encontrar un equilibrio. Quizá la parte de hombre es la más racional, la otra es más intuitiva. La mujer tiene una intuición natural mucho más fuerte que el hombre.
A Noche Cadabra le siguió Agonice con elegancia, luego Oración de tierra como homenaje a la escultora cubana Ana Mendieta, luego Tirimancias o Los que pintan el cielo, Árbol de la esperanza sobre la pintora mexicana Frida Kahlo y por último ¿Me entiende?
¿Por qué siempre mujeres como protagonistas?
En mis trabajos siempre las protagonistas son mujeres, hay hombres pero en relación con una mujer. Si nosotras no escribimos nuestras historias ¿quién las va a escribir?. ¿Quién lo va hacer por nosotras? Un ejemplo muy clarito es Henry Miller con Anais Nin, los dos escribieron sobre June, ¡qué diferente! Y la misma persona, la misma inspiración y escribieron absolutamente versiones diferentes.
Ese, para mí, es un ejemplo clave de las diferentes sensibilidades y maneras de percibir. Para él, June resultaba agresora, ella por su personalidad era calificada como una mujer fatal, ¿quién inventó el término de mujer fatal? Para Anais, June era una maravilla, ella encontraba en esa fuerza una revelación, una proyección de la falta de su propio valor y al mismo tiempo una mujer destructiva pero Anais la miraba con otra sensibilidad, la miraba con compasión. Tal vez las mujeres tenemos más compasión a la hora de tratar a los personajes.
¿Qué te aporta lo que han escrito las mujeres como grupo?
Me encanta ver una visión diferente, ver nuestras propias historias. Temas como el de Ana (Istarú) sobre la maternidad, el incesto en el caso de Roxana (Campos), la relación de pareja con Claudia Barrionuevo, son reveladores de nuestros dramas, de nuestra vida. Creo que es importantísimo que se fomente, pero no me explico por qué hay un concurso de dramaturgia que organiza la Compañía de Teatro, pero no se publican las obras, ni se montan las obras, entonces ¿de qué sirve? Sin duda se tiene que dar un empujón. Porque podemos montar obras ya escritas de otros autores y seguir haciéndolo toda la vida... pero que importante y que necesidad tan grande de contar nuestras historias y ver nuestras historias, es nuestra identidad.
¿Podríamos pensar que no existe muy buena actitud de apoyar autores y autoras dramáticos costarricenses?
Para nada. Se tiende a descalificar lo de aquí y a valorar lo de afuera. Creo que hay una desvalorización muy grande sobre todo sí son autoras. Creo también que han faltado maestros (as) de dramaturgia.
Aquí se valora cada vez menos la cultura en general, el arte es la farándula. Desgraciadamente vivimos en un mundo donde a los gobernantes les conviene que la población sea ignorante para poder manipularnos.

¿Deben los artistas de nuestro país asumir responsabilidades políticas para lograr políticas culturales claras que ayuden al desarrollo cultural de nuestro país?
Es muy peligroso cuando los artistas se vuelven burócratas. Un artista debe estimular, enseñar, formar, eso es muy importante. Enseñar a crear con los mínimos elementos.
Todo es político. Un artista que hace un jarrón y unas rosas, es político, ese cuadro está hablando de una persona que solo ve un jarrón y unas rosas, está hablando de una persona que no tiene otra realidad mas que esa. No hay nada que no sea político.
Estamos viviendo un momento donde para la humanidad hay un desencanto generalizado, con guerras injustas, una manipulación absoluta de los medios de comunicación, una alineación absoluta, un individualismo; están incentivando un miedo en la gente, cada vez se vive con más miedo, no sé dónde vamos a llegar. La crisis aumenta, la injusticia es demasiada y un artista no se puede separar de lo que pasa. A mí me interesa lo que pasa aquí, porque somos parte del planeta y creo que el mundo pronto va a dar un giro de 180 grados, y a partir de ese acontecimiento va a haber una unión entre la gente. ¿Por qué no se puede hacer un sindicato de actores o de dramaturgos que funcione? Porque la gente está en un proceso cada día más egoísta, más deshumanizado, desafortunadamente los giros se dan cuando suceden las catástrofes, ahí vamos a decir, tenemos que unirnos.
¿Cuáles considerás que son tus aportes a la cultura nacional con la dramaturgia?
Primero estudie en el Castella desde el 79 al 84 difundiendo siempre el teatro. Luego fui a estudiar afuera y desde que regrese en 1992 he trabajado duro en teatro, cine y vídeo. He presentado mis trabajos tanto en comunidades de aquí, como internacionalmente, mostrando un pedacito de lo que es Costa Rica, tal vez no sea la imagen que le guste a los gobernantes pero es una realidad; para eso estamos los artistas, para mostrar lo que no se quiere ver.

¿Cómo es para una mujer artista como vos educar a una hija en estos tiempos en nuestro país?
Hija, mujer. Siempre he pensado que lo más importante es que ella vea el ejemplo de la tenacidad que puede tener una mujer de luchar por lo que quiere y por lo que es, por ser ella misma, entonces creo que esa es la formación, ese ejemplo ha sido parte de la formación que le he dado a mi hija y por supuesto, que la maternidad es algo tan fuerte que si me dijeran que borro todas mis obras de teatro, todas mis películas o mi hija, yo borraría todo por mi hija.
Me voy, Ishtar queda en su casa llena de magnetismos, de energías creadoras, la de sus ancestros, las de ella y las de Alondra, su hija. Ella se queda arreglando su nueva oficina, sin saber por cuánto tiempo podrá sostenerla, yo pienso que hasta que ella lo decida, quedarse o irse; ya lo dijo la poeta Ethel Matus:
Ishtar
Sencilla como todo lo importante
Vienes
Te quedas
Después te vas
Con tus baúles
Llenos de sorpresa
Tu sonrisa de aurora
Tu corazón
Tu historia.
Ethel Matus Avelar
IR AL DIARIO INFORMATICO
Ailyn Morera
 |